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Espacio de lectura

6 novelas gráficas que buscan reconocer a las víctimas del conflicto armado

Uno de los objetivos de la Comisión de la Verdad es promover y contribuir al reconocimiento de las víctimas del conflicto armado en Colombia; reconocerlas como ciudadanos y ciudadanas que vieron sus derechos vulnerados. Este ejercicio de reconocimiento busca traducirse en verdad, justicia, reparación y no repetición. Pero hay un hecho indispensable y prioritarios en la búsqueda del reconocimiento: navegar a través de los hechos, conocer la historia tal cual sucedió, y sobre todo, acercarse a los relatos de las víctimas. La Comisión de la Verdad ha adelantado procesos importantes de reconocimiento que evidencian, justamente, los hechos ocurridos en el marco del conflicto, y de esos procesos, nacieron 12 novelas gráficas; relatos de ficción que están basados en  testimonios e intervenciones de las personas víctimas, de los responsables, de las organizaciones acompañantes e instituciones que participaron en los llamados Encuentros por la Verdad.

En Click+Clack desarrollamos 6 de esas novelas en un proceso que fue complejo, interesante, reflexivo, creativo. Para el equipo creativo detrás de esta apuesta, las novelas significaron la posibilidad de oír esas voces que narran testimonios cargados de dolor y verdad. “Tomamos los testimonios y todo el material que nos entregó la Comisión y lo convertimos en historias que transmiten la parte más humana de los relatos, sin dejar de lado lo que cada víctima tiene para decir del conflicto y las implicaciones que tuvo en su vida; todas esas cosas que no son evidentes para quienes no hemos padecido el conflicto de manera directa”, cuenta Diana Ospina Obando, escritora de las 6 novelas. Hoy, esas novelas que traducen los estragos de la guerra en relatos sensibles, pero cercanos, se convierten en un insumo necesario para abrir conversaciones relevantes sobre nuestra historia tanto en la casa como en el aula.

1. La fuerza de la tierra (Ver novela)

Basada en testimonios del Encuentro por la Verdad #ElCampoCuentaLaVerdad, que reconoció las afectaciones y el impacto del conflicto armado a la población campesina.
La fuerza de la tierra

2. Sin descanso hasta encontrarlos (Ver novela)

Busca dar a conocer el delito de la desaparición forzada en el marco del conflicto armado interno colombiano.
Sin descanso

3. Mi cuerpo dice la verdad (Ver novela)

Reconocimiento a la dignidad de las mujeres y personas LGBTI víctimas de violencias sexuales en el conflicto armado colombiano.
Mi cuerpo dice la verdad

4. Un camino hacia la verdad (Ver novela)

Basada en la Contribución a la verdad y reconocimiento de responsabilidades de Rodrigo Londoño y Salvatore Mancuso.
Un camino hacia la verdad

5. Hasta que honremos la vida (Ver novela)

Novela gráfica basada en el Reconocimiento de las ejecuciones extrajudiciales en Colombia.
Hasta que honremos la vida

6. Generaciones que no se rinden (Ver novela)

Novela gráfica basada en el reconocimiento ‘El conflicto armado en las universidades: generaciones que no se rinden’.

Generaciones que no se rinden

 

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Los desafíos de enseñar y aprender en Pondores, La Guajira

El proceso de formación de La Aldea en Pondores, Antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación en La Guajira, se ha llevado a cabo desde 2020 con tres hermanas migrantes y líderes educativas: Betsabé, Yineth y Madeleine. En la última visita realizada por Click y UNICEF en diciembre de 2021, se sumaron tres participantes más a las sesiones: Moises, de 14 años, y dos jóvenes de 18 y 19 años.

Concretamente se desarrollaron cinco sesiones en las cuales se abordaron las cuatro primeras historias de La Aldea: Historias para un mundo en transición. Adicionalmente, se hizo una introducción para quienes no conocían la historia y se generó un espacio para hablar de pedagogía y aprendizaje socioemocional; ninguno de los participantes había tenido antes formación en pedagogía o didáctica. Pero hubo una sorpresa adicional en nuestra última visita a Pondores: 8 niños y niñas entre los 6 y los 10 años de edad se sumaron a las sesiones. Aunque no estaba previsto, la metodología se adaptó para que pudieran hacer parte del proceso.

Nuestro paso por Pondores estuvo cargado de actividades de ampliación de vocabulario emocional, exploración de emociones y arte, proyecto de vida, cartografía social y reconocimiento de personajes de La Aldea; así como reflexiones sobre el cerebro infantil, las necesidades de aprendizaje en primera infancia, la didáctica consciente, los lugares de aprendizaje extraescolares y la importancia de la comunidad en el proceso educativo.

Los participantes manifestaron agradecimiento pues consideran fundamental la apertura de espacios educativos extraescolares, especialmente en este escenario en el cual niños y niñas pasan mucho tiempo solos debido a que sus cuidadores deben salir a trabajar todo el día en el campo. Se suma a esto un gran número de niños y niñas desescolarizados y una primera infancia que no recibe atención. Además de la muestra de agradecimiento, se manifestó temor en relación a su labor; estas lideresas por vocación, temen no estar haciendo bien su labor de refuerzo escolar. Al no tener la oportunidad de estudiar una carrera profesional o técnica en Colombia, buscan más apoyo en términos de desarrollo y fortalecimiento de habilidades docentes. Se suma una problemática mayor: la falta de ingresos asociada a la labor, ingresos necesarios para mantener a sus hijos y familias, lo que supone un riesgo para la continuidad y sostenibilidad de procesos educativos.

Niñas y niños solos en casas con serpientes peligrosas que amenazan su vida y salud; falta de instalaciones idóneas y seguras; escasas zonas recreativas y poca conectividad… Estos son solo algunos de los desafíos que se enfrentan en Pondores. A pesar de ello, mujeres como Betsabé y sus hermanas, le apuestan a la educación y trabajan a diario para fortalecer la participación de los jóvenes en procesos de cambio social y en el apoyo a la niñez. La meta: generar alianzas que permitan robustecer procesos educativos como el de La Aldea, y especialmente los procesos de acompañamiento para garantizar una educación de calidad y el desarrollo integral de niños y niñas en la comunidad.

“A niños y niñas les ha gustado porque los mantiene activos y creativos”

“La Aldea es muy hermosa. A niños y niñas les ha gustado porque los mantiene activos y creativos. El libro y las historias de La Aldea es protagonizada por animales que conviven en un espacio que, en la vida real, podría ser nuestro barrio, el municipio, el departamento, Colombia o el mundo. Las historias representan lo que vivimos ahora. Además, el texto es muy transversal, pues a través de este se pueden trabajar prácticamente todas las áreas”.

Alirio Reyes Beltrán, coordinador de la Institución Educativa San José del Trigal (Cúcuta)

“Imagino que niños y niñas se identificarán los personajes”

Click: ¿Qué es lo mejor de La Aldea?

Mayra Reyes: Los procesos de formación de La Aldea son muy divertidos, pero lo más importante es que están pensados para que lo implementemos con nuestros estudiantes.

Las actividades y los recursos son muy buenos. No solo se desarrollan habilidades visuales y auditivas, sino que también se trabaja la parte emocional. Además hay una conexión muy clara, porque es lo que vivimos tanto docentes como estudiantes. Ahí está lo que es el aprendizaje significativo. Adicionalmente, las áreas se relacionan ya que se abordan temáticas que permiten esa conexión. De esta manera, a niños y niñas se les hace más fácil el aprendizaje, lo comprenden y lo relacionan.

C: ¿Piensan implementar La Aldea en la Institución Técnico Buena Esperanza?

MR: Vamos a implementar La Aldea este 2022. Los profesores de mi sede, que somos de 3°, 4° y 5°, nos vamos a reunir para trabajar en conjunto con nuestros estudiantes, y hacer un gran proyecto. Así nos lo propusieron en las sesiones de formación y sabemos que otras instituciones lo han hecho y les ha dado muy buenos resultados.

C: El libro de La Aldea habla de un regreso a la presencialidad, de un mundo en transición. ¿Sigue vigente este hilo conductor?

Aunque el libro habla del regreso a la presencialidad en un mundo que está en transición, ahora que regresamos definitivamente a las aulas, las actividades siguen vigentes. El año pasado ingresaron menos de la mitad de los estudiantes, en cambio ahora se va a ingresar con la matrícula completa. Así que ahora todos los niños y niñas van a poder involucrarse y vamos a poder compartir todas las experiencias de La Aldea. Imagino que se van a sentir identificados con los personajes, así como nosotros los docentes nos identificamos con las situaciones y los personajes.

Entrevista con Mayra Alejandra Reyes
Instituto Técnico Buena Esperanza (Cúcuta)
Docente de ciencias naturales y ciencias sociales